jueves, 13 de mayo de 2010

Waitin' around to die, Townes Van Zandt

"Townes Van Zandt es el mejor escritor de canciones del mundo,
y plantaré mis botas de vaquero sobre la mesa de café de Bob Dylan para decirlo"
Steve Earle

Townes Van Zandt es de esos artistas malditos de la música estadounidense que no deja indiferente a quien tiene la suerte de descubrir su trabajo. Ha inspirado a compositores de la talla de Bob Dylan y ha resultado una influencia clave para gente como Steve Earle, Jackson Browne o Kris Kristofferson. La suya es una obra trágica y amarga, marcada por el alcohol y las historias oscuras, a la medida, ni más ni menos, de su propia biografía. También como su propia vida, como su propia alma, las canciones de Van Zandt muestran una belleza salvaje, tosca, como una vieja casa de adobe en medio de un paisaje desértico del medio oeste.

Tenía una personalidad maniaco-depresiva y llegó a sufrir un alcoholismo acentuado. Aunque editó un buen puñado de discos, lo cierto es que sus canciones pueden disfrutarse por igual sobre el papel, como rudos poemas de una vida marcada por el destino. Solía actuar y grabar con una instrumentación mínima, normalmente a voz y guitarra, y varias de sus canciones han llegado a ser populares en voces de grandes estrellas, ignorando por lo general el gran público quién era el verdadero autor de esos temas. De hecho, tal y como ocurre con la mayoría de esos artistas malditos (de Elliott Murphy o Kristofferson a nuestro Javier Krahe), sus mayores admiradores eran sus propios colegas, músicos y compositores, conocedores tanto de su obra como de sus circunstancias personales, y en condiciones por tanto de valorar en toda su dimensión el trabajo del cantautor.

Como muchos de esos músicos marcados, Van Zandt vio ante sí abiertas las puertas de la fama pero prefirió pasar de largo, para dedicarse a cantar sus temas sentado tranquilamente a la sombra del atardecer, su espalda contra uno de los muros de la grandiosa casa de la popularidad. Buscaba los versos más emocionantes, con una combinación perfecta de crónica vital y algunas dosis de nostalgia. Contaba las historias que había escuchado aquí y allá, viajando en un tren o tomando copas en una taberna, siguiendo los pasos maestros de Woody Guthrie o algunas olvidadas leyendas del blues.

En sus canciones volcó el fantasma de la adicción al alcohol y a las drogas, estigmas que marcaron lo mejor de su trabajo y lo peor de su vida privada. Nacido en Fort Worth, Texas, en 1944, Van Zandt falleció 53 años después, el primer día de 1997, de un inesperado ataque al corazón.

Hace algunos años se estrenó un fantástico documental sobre el artista, Be here to love: A film about Townes Van Zandt, que tomaba algo de metraje de una cinta muy anterior, una verdadera joya rodada en los años setenta sobre toda aquella generación de cantautores rurales, de Texas la mayoría -Van Zandt, Guy Clarke, Steve Earle, Rodney Crowell, David Allan Coe…- y que desarrollaron su trabajo al tiempo que en Nueva York surgía un movimiento similar, de carácter urbano, capitaneado por James Taylor, Carole King, Neil Diamond o Paul Simon. Heartworn Highway es el título del -muy recomendable- documental, dirigido por James Szalapski, y del que quisiera rescatar aquí dos momentos especialmente significativos.

En el primero, Townes van Zandt interpreta una de sus canciones de cabecera, ‘Waitin’ around to die’, la amarga historia de un chico que crece sin esperanzas (de ahí el título, desde niño, esperando a la muerte), que acaba robando para poder afrontar los vicios en los que ha caído, pasa por prisión y, cuando logra reconducir su vida, sólo le queda lo que ya sabía desde que nació: esperar a la muerte.

Esperando a que llegue la muerte

A veces no sé adónde me está llevando esta sucia carretera.
A veces ni siquiera sé para qué continuar.
Supongo que sigo jugando, bebiendo un montón y vagabundeando
porque es más fácil que esperar a que llegue la muerte.

Una vez, amigos, tuve una madre, incluso tuve un padre.
Una vez ella le gritó que se hiciera cargo de mí,
él le pegó con una correa y ella se largó a Tennessee.
Era más fácil que esperar a que llegue la muerte.

Crecí y encontré una chica en un bar de Tuscaloosa.
Me "limpió" y se lo gastó por su cuenta.
Intenté matar el dolor: compré algo de vino y cogí al salto un tren.
Parecía más fácil que esperar a que llegue la muerte.

Un amigo dijo que sabía dónde podíamos conseguir algún dinero fácil.
Robamos a un hombre y, hermano, luego volamos.
El pelotón me atrapó y me llevaron de regreso a Muskogee
Fueron dos largos años esperando la muerte.

Ahora que estoy fuera de prisión, al fin tengo un amigo.
No roba, ni engaña, ni bebe, ni miente.
Su nombre es codeína, es lo mejor que he visto en mi vida.
Juntos vamos a esperar a que llegue la muerte.


Waitin' around to die

Sometimes I don't know where this dirty road is taking me
Sometimes I can't even see the reason why
I guess I keep on gamblin', lots of booze and lots of ramblin'
It's easier than just a-waitin' 'round to die

One-time friends I had a ma, I even had a pa
He beat her with a belt once cause she cried
She told him to take care of me, she headed down to Tennessee
It's easier than just a-waitin' 'round to die

I came of age and found a girl in a Tuscaloosa bar
She cleaned me out and hit it on the sly
I tried to kill the pain, I bought some wine and hopped a train
Seemed easier than just a-waitin' 'round to die

A friend said he knew where some easy money was
We robbed a man and brother did we fly
The posse caught up with me, drug me back to Muskogee
It's two long years, just a-waitin' 'round to die

Now I'm out of prison, I got me a friend at last
He don't steal or cheat or drink or lie
His name's codeine, he's the nicest thing I've seen
Together we're gonna wait around and die

El segundo vídeo corresponde al final de esa película documental, Heartworn Highway, y me resulta un momento enternecedor, muy emocionante. Una noche de Navidad, con todos esos jóvenes cantantes tejanos reunidos alrededor de una mesa y de varias botellas de whisky. Todos parecen bastante rebeldes, despegados, sin demasiados lazos familiares, pero comienzan a cantar el ‘Noche de paz’, y al brillo de las velas, los recuerdos y la necesidad de cariño parece enternecerles. Un gran momento.

7 comentarios:

  1. Impresionante historia y música, Javier. A ver si me aclaro... ¿Tiene algo que ver con Steve Van Zandt, guitarrista de Springsteen?, a lo mejor se llama así por él... No sé si sabrás este dato.

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  2. Pues no, marcos, Townes no tiene nada que ver ni con la mano derecha del Boss ni con el líder de Lynryrd Skynyrd, Ronnie Van Zant. Se ve que el Van Zandt es como el García de aquí, jeje...

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  3. Intenso, yo conocì a este grande por un cantautor español que se llama Nacho Vegas, que tiene un cover al español de "Fare thee well, Miss Carousel", y leyendo esta otra traduccion de "waiting around to die" Me quedo con muchas ganas de profundizar más en sus letras. Espero me puedas recomendar algùn sitio donde encontrar buenas traducciones porque soy medio mala con el ingles. Saludos y suertecita.

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  4. me pasa igual que con rosalina campa mendoza
    he estado viendo algunas letras de este cantante gracias a nacho vegas,, que me han parecido muy interesantes, es impresionante,, mis buenos amigos la poesia si es un arma cargada de futuro,,, que les vaya bien

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  5. Yo llegué a Van Zandt gracias a Nacho Vegas... existe un verso de la cancion La pena o la nada en la que dice: Como el negro escuchando a Van Zandt cantar Waitin around to die.... Ahora todo tiene sentido, dos canciones que debes escuchar cuando decides aceptar el dolor... =(

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  6. Di con el artista por medio de un fragmento de una canción de mi querido Nacho Vegas la pena o la nada; "como el negro escuchando a Van Zandt cantar waiting around to die". Me causó curiosidad saber por qué el artista hacia mención de ello en la canción, y al saberlo no quedé nada decepcionada, al contrario, ahora tengo mas curiosidad sobre el artista y sus temas -y muchas ganas de saciarla-, y más ahora después de haber leído sobre él aquí. Gracias.

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