viernes, 8 de abril de 2011

¿Por qué?, Jarcha

Como ya he comentado en otras ocasiones, cuando comencé a descubrir el placer por la música, a los catorce o quince años, me encantaba rebuscar entre los vinilos de mi padre y dejarme seducir por los grupos y solistas que allí me aguardaban. Pocos me resultaban extraños, dado que había crecido escuchando sus voces durante las mañanas de fin de semana y los viajes en coche; las voces de Neil Diamond y Violeta Parra, de los Beatles y Mocedades, de Jorge Cafrune, Carlos Cano y Mari Trini.

Supongo que en buena medida se debe a aquella herencia musical paterna —combinada con lo sensible e inquieto de esa edad— el hecho de que mi entrada en la pasión musical se diese por la puerta de la canción de autor, tirando a rojete, además. ¡Qué le vamos a hacer...!

Recuerdo que uno de los discos que más pinchaba, cuando ya empezaba a entenderme con el tocadiscos de mi padre, era uno de Jarcha. No el famoso Libertad sin ira, sino justo el que lanzaron a continuación, En el nombre de España, paz. Creo que soy de los pocos de mi generación que conoció muchas canciones del grupo onubense antes de llegar al célebre himno publicitario con el que se presentó en sociedad Diario 16. De hecho, aquel En el nombre de España, paz sigue pareciéndome uno de los mejores trabajos de la formación, con un equilibrio fantástico entre temas populares, adaptaciones y composiciones propias, entre ritmos tradicionales y creaciones más actuales.
Hace un par de días me vino a la cabeza una de las canciones de aquel álbum. Fue a cuento de una conversación con un par de amigos. Hablábamos de la intervención de la ONU en Libia, y de las declaraciones de Obama, Zapatero y otros líderes mundiales sobre la necesidad de parar los pies a Gadafi. Nos asqueaba comprobar que asistimos por enésima vez al vergonzoso espectáculo de tener que escuchar lo peligroso que es un tipo que ayer era amigo. Otra vez a una guerra para desarmar a un individuo al que las propias potencias occidentales han armado previamente. No sé si es que los ciudadanos somos demasiado tontos o bien indiferentes hasta un punto enfermizo, pero desde luego esto es un pitorreo, y con dramáticas consecuencias, que es lo peor.

Si lo pensamos bien, la cosa es zafia como el argumento de la peor película en plan Delta Force: los políticos malandrines que venden armas al villano para justificar después entrar a saco para desarmarlo y de paso quedarse con sus riquezas (petroleo) o poner un gobernante pelele al frente del país. Así contado suena poco original, tal vez sea porque se trata de una situación que se ha repetido demasiadas veces en la vida real.

Como decía, al hilo de esa conversación vino a mi memoria musical el recuerdo de aquella canción de Jarcha, ‘¿Por qué?’, hoy tan sensible y reflexiva, dulcemente ingenua, como quince años atrás: nadie puede aprobar una muerte ni convertir la guerra en un negocio, aunque digamos lo que digamos, juegan con nosotros a su antojo.

Puedes escuchar la canción pinchando aquí.
¿Por qué?

¿Quién fabrica las pistolas? ¿Quién?
¿Quién las cargará con balas? ¿Quién?
¿Quién apretará el gatillo? ¿Quién?
¿Quién ha de morir mañana? ¿Quién?


¡Puedes ser tú, puedo ser yo!
Las balas no han de respetarnos.
¡Puede ser éste, quizás aquél!
El quién no importa, sólo el porqué.


¿Quién apretó el gatillo? ¿Quién?
¿Quién nos disparó?
Izquierdas o derechas. ¿Quién?
¡Qué se yo!


Se mezclan intereses con rencor,
los odios, con doctrinas.
Y el resultado de esta mezcla es
muerte y dolor.


Nadie da licencia de matar,
el hombre no es un blanco.
Guardad vuestras pistolas de una vez
Que todos queremos paz, paz...


¿Quién segará nuestras vidas? ¿Quién?
¿Quién se manchará de sangre? ¿Quién?

viernes, 18 de febrero de 2011

No me llames extranjero, Alberto Cortez y Facundo Cabral

Un texto realmente emocionante, estremecedor, que pone de relevancia la gélida indiferencia con la que se maltrata y denuesta a demasiada gente en demasiados sitios por el simple hecho de haber cruzado líneas inexistentes, dibujadas sobre mapas, líneas que sólo los hombres marcan, imponen y obligan a ver; algo así como el traje invisible del emperador, la posesión de los necios. Ésas líneas que llamamos fronteras.

El argentino Rafael Amor es el autor de esta canción magnífica, desgraciadamente tan actual hoy como cuando la compuso décadas atrás. En este vídeo la interpreta Alberto Cortez con sentimiento desgarrador, mientras Facundo Cabral recita, no con menos acierto, los versos centrales. El corte pertenece a una de las giras conjuntas que ambos artistas, también argentinos, realizaron en la década de los noventa, en las que combinaban canciones de ambos y algunos monólogos tan simpáticos como estimulantes para la reflexión.

A eso precisamente, a pensar, es a lo que animan estos versos.



No me llames extranjero

No me llames extranjero porque haya nacido lejos,
o porque tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero porque fue distinto el seno
o porque acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de una madre
tuvimos la misma luz en el canto y en el beso
con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de dónde vengo,
mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego
calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo.
No me llames extranjero, tu trigo es como mi trigo,
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero porque me trajo un camino,
porque nací en otro pueblo, porque conozco otros mares,
y un día zarpé de otro puerto,
si siempre quedan iguales en el adiós los pañuelos
y las pupilas borrosas de los que dejamos lejos,
y los amigos que nos nombran y son iguales los rezos
y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No, no me llames extranjero, traemos el mismo grito,
el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
los que roban, los que mienten, los que venden nuestros sueños,
ellos son, ellos son los que inventaron esta palabra: extranjero.

No me llames extranjero, que es una palabra triste,
que es una palabra helada, huele a olvido y a destierro.
No me llames extranjero, mira tu niño y el mío
cómo corren de la mano hasta el final del sendero,
no los llames extranjeros, ellos no saben de idiomas,
de límites, ni banderas, míralos, se van al cielo
por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero, piensa en tu hermano y el mío,
el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
ellos no eran extranjeros, se conocían de siempre
por la libertad eterna e igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cruzando el paraíso, Loquillo

Abierto en 1954, el Balmoral cerró sus puertas 52 años después. Era un bar de la calle Hermosilla, en Madrid, uno de esos bares con un clima especial, que te transportaban a otra época. Un bar de los que ya no existen. Ese aire algo fantasmal de pasado acabado pero no perdido, de supervivencia a pesar de todas las fuerzas, incluida el paso del tiempo, es el se impone en el último disco de estudio de Loquillo, lanzado hace algo más de un par de años, y que tiene ese título, Balmoral. En él, el rockero mantiene la tónica de sus últimos trabajos al apostar por unos textos muy cuidados, protagonistas del álbum junto a unas melodías intimistas, discretas, sensibles.

Luis Alberto de Cuenca o Sabino Méndez son algunos de los letristas de este trabajo, aunque la canción que aquí rescatamos está firmada por el propio José María Sanz, Loquillo, con la música a cargo de Gabriel Sopeña. Un texto abrasador, arrollador, coherente con el resto de las piezas del álbum, sobre dos seres que luchan y continúan, cada uno en su propio alambre. Se editaron dos versiones, una a dueto con el legendario rockero francés Johnny Halliday y otra con el argentino Andrés Calamaro. La primera, incluida más abajo, es notablemente superior.

Cruzando el paraíso

Es tan fácil dar sin pensar en uno mismo,
vayas a donde vayas encontrarás espejismos.
Somos tan iguales y a la vista tan distintos,
yo bajando a los infiernos y tu cruzando el paraiso.

Para ti, la vida que te lleva,
para mí, la vida que me quema.
Tenías tanto que aprender y yo tanto por demostrar.
Por un instante, la eternidad.

Nada permanece todo se desvanece.
Sé que no puedo quejarme, trataré de no engañarme.
Siempre es cuestión de tiempo llegar al precipicio.
Yo bajando a los infiernos y tú cruzando el paraíso.

Para ti, la vida que te lleva,
para mí, la vida que me quema.
Tenías tanto que aprender y yo tanto por demostrar.
Por un instante, la eternidad.

Me sobraba vida para amarte,
fotogramas que olvidé al revelarte.
Ahora ya es demasiado tarde.
¡Qué difícil es, qué difícil es…!

Para ti, la vida que te lleva,
para mí, la vida que me quema.
Tenías tanto que aprender y yo tanto por demostrar.
Por un instante, la eternidad.


martes, 28 de septiembre de 2010

Solidarity forever, Ralph Chaplin y Pete Seeger

Ralph Chaplin comenzó a escribir esta canción en 1914, mientras cubría una huelga de los mineros del carbón en Huntington, West Virginia. Terminó la canción el 15 de enero de 1915 en Chicago, poco antes de una manifestación por el hambre que soportaba buena parte de la población. Chaplin era un escritor y dibujante que colaboraba habitualmente con publicaciones y organizaciones de izquierdas, y cuando dio a conocer este tema –compuesto inicialmente para la Industrial Workers of the World (Trabajadores industriales del mundo)- no tardó en convertirse en el gran himno de las manifestaciones por los derechos sociales y las marchas sindicales.

De hecho, en la canción se emplea el término “the union” de manera ambivalente, pues igual puede ser entendido como “la unión” o “el sindicato”, según el carácter que se le quiera dar. Ésta es una de esas canciones que exigen algo de perspectiva histórica y social, dado que la fuerza e influencia de los sindicatos en la maltrecha realidad estadounidense de principios del siglo XX no tiene nada que ver con la vida sindical que puede verse en la España de hoy. En este sentido, el vídeo de la canción supone también una interesante y rica compilación de imágenes de aquel movimiento laboral.


Numerosos cantantes han ofrecido sus propias versiones del tema, en ocasiones suavizando la radicalidad del original, aunque fue sin duda la grabación de Pete Seeger & The Weavers la que mayor difusión ha conocido. Con traducciones y versiones en numerosos idiomas, está considerado el himno sindical más popular después de La internacional, y en los setenta su letra fue adaptada para servir de himno a las marchas del movimiento feminista.

Para acompañar a su controvertido texto, Ralph Chaplin tomó una conocida melodía tradicional americana, ‘John Brown’s Body’, que alcanzaría gran difusión durante la Guerra de Secesión al convertirse en el ‘Battle Hymn of the Republic’. La gran energía que destila esta composición ayuda sin duda a subrayar el carácter beligerante y de unidad de la canción.

Solidaridad para siempre

Solidaridad para siempre
Solidaridad para siempre
Solidaridad para siempre
La unión nos hará fuertes.

Cuando la inspiración del sindicato corra a través de la sangre de los trabajadores,
No habrá mayor poder en ningún otro lugar bajo el sol.
Sin embargo, ¿qué fuerza en la Tierra es más débil que la endeble fuerza de uno?
Pero la unión nos hará fuertes.

Estribillo

¿Tenemos algo en común con el parásito avaro?
¿Quién nos azota en la servidumbre y nos aplasta con su fuerza?
¿Nos dejó alguna alternativa aparte de organizarnos y luchar?
Pero la unión nos hará fuertes.

Estribillo

Somos nosotros los que aramos las praderas, los que construimos las ciudades en las que ellos comercian.
Cavamos las minas y construimos los talleres, establecemos interminables kilómetros de vías férreas.
Ahora nos encontramos entre los marginados y hambrientos de ese mundo maravilloso que hemos creado.
Pero la unión nos hará fuertes.

Estribillo

Todo ese mundo que es propiedad de zánganos ociosos es en realidad nuestro y solo nuestro.
Hemos sentado las mayores bases, construidas hacia el cielo, piedra a piedra.
Lo nuestro no es estar esclavizados, sino dominar y poseer.
Mientras la unión nos haga fuertes.

Estribillo

Se han llevado muchos millones que nunca trabajaron para ganar,
Pero sin nuestro cerebro y nuestros músculos ni una sola rueda podría girar.
Podemos romper su poder arrogante, aumentar nuestra libertad cuando nos enteremos De que la unión nos hará fuertes.

Estribillo

En nuestras manos se encuentra un poder mayor que el oro acumulado,
Mayor que la fuerza de los ejércitos, magnificada mil veces.
Podemos dar a luz un nuevo mundo de las cenizas del viejo.
Porque la unión nos hace fuertes.



Solidarity forever

When the union's inspiration through the workers' blood shall run,
There can be no power greater anywhere beneath the sun;
Yet what force on earth is weaker than the feeble strength of one,
But the union makes us strong.

CHORUS:
Solidarity forever,
Solidarity forever,
Solidarity forever,

For the union makes us strong.
Is there aught we hold in common with the greedy parasite,
Who would lash us into serfdom and would crush us with his might?
Is there anything left to us but to organize and fight?
For the union makes us strong.

Chorus

It is we who plowed the prairies; built the cities where they trade;
Dug the mines and built the workshops, endless miles of railroad laid;
Now we stand outcast and starving midst the wonders we have made;
But the union makes us strong.

Chorus

All the world that's owned by idle drones is ours and ours alone.
We have laid the wide foundations; built it skyward stone by stone.
It is ours, not to slave in, but to master and to own.
While the union makes us strong.

Chorus

They have taken untold millions that they never toiled to earn,
But without our brain and muscle not a single wheel can turn.
We can break their haughty power, gain our freedom when we learn
That the union makes us strong.

Chorus

In our hands is placed a power greater than their hoarded gold,
Greater than the might of armies, magnified a thousand-fold.
We can bring to birth a new world from the ashes of the old
For the union makes us strong.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Hearts and bones, Paul Simon

Es raro que hasta la fecha sólo hubiese publicado aquí una canción de Paul Simon, sin duda mi compositor favorito junto a Kris Kristoferson. Apuesto esta vez por una de sus canciones de amor más emocionantes, ‘Hearts and bones’, una de las piezas favoritas del propio autor además de una de sus obra maestra. Dio título a un disco de 1984, que grabó justo después de aquella legendaria reunión con Garfunkel para el concierto en el Central Park y la posterior gira que los trajo por España.

La concepción musical es fabulosa. Todo suena equilibrado, bien ensamblado, con un tempo elegante y un ritmo que evoca esa idea del viaje que se desprende a su vez del texto. Éste, por su parte, es de una calidad poética indiscutible, haciendo gala de ese gusto de Simon por combinar recursos líricos con lenguaje más coloquial, lo que hace la narración a un tiempo cercana y emotiva.

En esencia se trata de una canción biográfica que habla de las distintas etapas de su turbulenta relación con Carrie Fisher, la conocida princesa Leia de Star Wars, antes de que decidieran casarse durante la gira con Garfunkel. Fiel a lo ocurrido durante el novizgo, el matrimonio sólo duró unos meses.

Para la traducción del tema, echo mano del excelente trabajo de José María Escudero publicado en la web The Sound of Simon. También de la web de estos buenos amigos tomo los siguientes apuntes sobre la canción:

El título, ‘Hearts and Bones’ es un juego de palabras con la frase inglesa de uso común “ags and bones”, con la que incluso tiene gran similitud fonética y que significa trapería o su contenido. Paul Simon ha declarado que “Hearts & Bones” está empleado en el sentido de una trapería hedionda (“Foul rag and bones shop”); el traductor ha decidido darle el sentido de vertedero de corazones, que se ajusta bien tanto al sentido que el autor expresa como a la sintaxis española. La idea de usar este juego de palabras la tomó Simon de un poema de Yeats en uno de cuyos versos puede leerse: “Color and rag weed and bone”.

En cuanto al primer verso, se trata de una recreación del título de la famosa novela de Walter Scott El Judío Errante, pero también una referencia a una especie de flor que recibe este nombre. En este caso el judío es el propio Paul Simon, y la medio judía, su novia Carrie Fisher. Simon dice que usó esta figura porque una cosa y media parecía algo divertido.

Finalmente, una aclaración biográfica sobre la línea “volvieron a sus respectivas costas de origen”. Hace referencia a las varias separaciones entre Paul y Carrie en el curso de su noviazgo, durante las cuales el primero se marchaba a su casa de la costa este (a Nueva York) y ella a la suya de la oeste.

Vertedero de corazones

Un judío y una medio judía errantes,
libres para ir a donde quieran
viajan juntos
por la Sangre de Cristo,
las Montañas de la Sangre de Cristo,
en Nuevo Méjico,
en lo que es la última etapa de un viaje
que empezaron hace ya mucho tiempo.
La estructura de una relación amorosa
se despliega como un arco iris sobre el aire del desierto.
En los pasos de montaña caen piedras.

Vertederos de corazones
Corazones y huesos
Vertederos de corazones

Pienso en el año pasado.
Vuelvo a mirar por las rendijas de la memoria.
Dos personas que se casaron.
La ceremonia fue una barbaridad.
La novía parecía tener una enfermedad contagiosa,
mentía y se excitaba como una novia.
Es posible que estas cosas hayan afectado
al tipo que está con la chica.
La estructura de una relación amorosa.
Sus manos deslizándose por su pelo.
El amor es como la sacudida de un rayo hasta que brota el gemido.

Vertedero de corazones
Corazones y huesos
Vertedero de corazones

Y ¡Uuuu aaaah!
Ella dijo: “¿Porqué?
¿Porqué no conducimos toda la noche
y amanecemos en México?
¡Oh! Yo...
Yo no conozco nada de nada
de México.
Y dime por qué.
¿Por qué no puedes quererme
por lo que soy
y donde estoy?”
Él le dijo:
“Porque las cosas no son así, cariño.
Así es como yo te quiero.
Así es como yo te quiero”.

Un judío y una medio judía errantes
volvieron a sus respectivas costas de origen
para frecuentar a los viejos conocidos,
salir de vez en cuando
y hacer conjeturas sobre quién resultó más dañado.
El paso del tiempo dirá si este consuelo
constituirá su recompensa.
La estructura de una relación amorosa
aguarda su reparación.
Si se cogen dos cuerpos y se retuercen hasta formar otro nuevo
los corazones y los huesos de cada uno
no quedarán deshechos.

Vertedro de corazones
Corazones y huesos



Hearts and bones

One and one-half wandering Jews
Free to wander wherever they choose
Are travelling together
In the Sangre de Cristo
The Blood of Christ Mountains
Of New Mexico
On the last leg of the journey
They started a long time ago
The arc of a love affair
Rainbows in the high desert air
Mountain passes slipping into stones

Hearts and bones

Thinking back to the season before
Looking back through the cracks in the door
Two people were married
The act was outrageous
The bride was contagious
She burned like a bride
These events may have had some effect
On the man with the girl by his side
The arc of a love affair
His hands rolling down her hair
Love like lightning shaking till it moans

Hearts and bones

And whoa whoa whoa, she said, why?
Why don't we drive through the night
And we'll wake up down in Mexico
Oh I, I don't know nothin' about,
nothin' about Mexico
Tell me why
Why won't you love me
For who I am where I am?
He said: 'Cause that's not the way the world is baby
This is how I love you, baby
This is how I love you, baby

One and one-half wandering Jews
Returned to their natural coasts
To resume old acquaintances
Step out occasionally
And speculate who had been damaged the most
Easy time will determine if these consolations
Will be their reward
The arc of a love affair
Waiting to be restored
You take two bodies and you twirl them into one
Their hearts and their bones
And they won't come undone

Hearts and bones

miércoles, 8 de septiembre de 2010

If I had a hammer, Lee Hays y Pete Seeger (versión de Peter, Paul and Mary)

Pete Seeger y Lee Hays escribieron esta canción en 1949 en apoyo del movimiento progresista de aquellos días difíciles, con las listas negras y la lucha anticomunista en propio suelo estadounidense. La primera en grabación corrió a cargo de los legendarios The Weavers, formación clave de la historia del folk americano, integrada por Seeger, Hays, Ronnie Gilbert y Fred Hellerman.

Una década después, en 1962, en plena cruzada por los derechos de los afroamericanos y los incipientes movimientos antibelicistas, Peter Paul and Mary volvieron a grabarla para su segundo álbum, convirtiendo 'If I had a hammer (The hammer song)' en uno de los himnos imperecederos de la lucha por la libertad. El tema llegó a colarse en el Top 10, lo que suponía toda una hazaña para una canción de tan marcado sello político. En poco tiempo se había convertido en el himo oficial del Movimiento por los Derechos Civiles, a cuyos actos Peter, Paul and Mary eran inevitablemente invitados.

Como ocurre con las mejores composiciones folks, en especial con buena parte de las firmadas por Seeger, el texto es sencillo y directo, con una estructura musical y una letra ligeras y efectivas, lo que facilitó esa rápida conversión en himno de lucha por parte de miles de personas. Por su parte, no hay que dejar de atender al excelente trabajo vocal desarrollado por los magníficos Peter, Paul and Mary, un trío comprometido con su trabajo y sus principios políticos y sociales, del que, cuanto más conozco, más me engancha. Su versión es tan arrolladora que, realmente, afecta al oyente como el golpe de un martillo.

El vídeo que he encontrado para la canción es toda una delicia, no ya por la calidad de la interpretación como por la fuerza del marco histórico, nada menos que la Marcha por los Derechos Civiles sobre Washington, el 8 de agosto de 1963, a orillas del Potomak, ante el monumento a Lincoln.

Si tuviera un martillo (La canción del martillo)

Si tuviera un martillo
Golpearía por la mañana
Golpearía por la noche
Por toda esta tierra
Golpearía al peligro
Un golpe de advertencia
Un golpe por el amor entre mis hermanos y mis hermanas
Por toda esta tierra

Si tuviera un campana
La haría sonar por la mañana
La haría sonar por la noche
Por toda esta tierra
Una campanada al peligro
Una campanada de advertencia
Una campanada por el amor entre mis hermanos y mis hermanas
Por toda esta tierra

Si tuviera un canción
La cantaría por la mañana
La cantaría por la noche
Por toda esta tierra
Cantaría el peligro
Cantaría una advertencia
Cantaría el amor entre mis hermanos y mis hermanas
Por toda esta tierra

Bien, pues tengo un martillo
Y tengo una campana
Y tengo una canción para cantarla
Por toda esta tierra
Es un martillo de justicia
Es una campana de libertad
Es una canción sobre el amor entre mis hermanos y mis hermanas
Por toda esta tierra



If I had a hammer (The hammer song)

If I had a hammer
I'd hammer in the morning
I'd hammer in the evening
All over this land
I'd hammer out danger
I'd hammer out a warning
I'd hammer out love between my brothers and my sisters
All over this land

If I had a bell
I'd ring it in the morning
I'd ring it in the evening
All over this land
I'd ring out danger
I'd ring out a warning
I'd ring out love between my brothers and my sisters
All over this land

If I had a song
I'd sing it in the morning
I'd sing it in the evening
All over this land
I'd sing out danger
I'd sing out a warning
I'd sing out love between my brothers and my sisters
All over this land

Well I've got a hammer
And I've got a bell
And I've got a song to sing
All over this land
It's the hammer of justice
It's the bell of freedom
It's the song about love between my brothers and my sisters
All over this land

martes, 24 de agosto de 2010

No volveré a ser joven, Jaime Gil de Biedma y Loquillo

Éste es sin duda mi poema favorito de Jaime Gil de Biedma, y eso que resulta muy difícil quedarse con una pieza entre las muchas escritas por este autor, probablemente el poeta maldito español más genuino del pasado siglo XX. 'No volveré a ser joven' quedó recogido en el libro Las personas del verbo, publicado por Seix Barral en 1982, ocho años antes de la muerte de su autor.

Sin quedarse al margen de las circunstancias políticas y sociales que atravesaba el país, la obra de Biedma está consagrada, por encima de todo, a celebrar la vida, a expresar unas ansias incontenibles de apurar cada instante, rechazando con ello todo tipo de censura, cortapisa o doble moral. Precisamente por estas razones, algunos de sus poemas son terriblemente amargos, pues en demasiadas ocasiones esa alegría de vivir encuentra demasiadas trabas para florecer.

Biedma expresa con estos versos una amarga conclusión a esa ingenua mirada con la que desde la juventud planteamos nuestra existencia. Parecía que tendríamos todo el tiempo del mundo, que seríamos capaces de conseguirlo todo. Hasta que empezamos a darnos cuenta de que también hay, y muchas, lágrimas en el camino.

Una buena prueba del gran calado de este texto creo que son las versiones musicales que han ofrecido cantantes tan diversos como Loquillo, Bunbury o Miguel Poveda. Dejo con el texto uun par de vídeos. En el primero, el propio Gil de Biedma lee su poema. En el segundo, Loquillo interpreta la musicación de Gabriel Sopeña.

Tras algo más de dos meses de descanso, vuelve a ponerse en marcha este blog, La poesía es un arma cargada de futuro, con el humilde deseo de seguir compartiendo esos poemas, esas canciones, esos suspiros ardientes capaces de sacudir consciencias y hacer vibrar los corazones.



No volveré a ser joven

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde.
Como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos.
Envejecer, morir, era tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.